sábado, 2 de enero de 2010

Oído en el parque...

Estaba sentado en el parque de aquí de mi lugar de origen, esperando el mensaje de una amiga para ver si podíamos vernos y tomar un café tal vez.

Fumaba y le mandaba mensajes a Él cuando de pronto oí un niño gritarle a su mamá:

-¡Traté de volar, pero fué un aterrizaje forzoso!-

Y me quedé pensando en sus palabras, y mientras le daba vueltas pensé en todas las veces que a lo largo de su vida el niño intentaría volar y terminaría de nuevo en el suelo... pensé en cuánta turbosina tendría para emprender el vuelo después de cada intento fallido...

Y me dije: Lo correcto es desearle el bien al prójimo, espero que sus intentos sean éxitos y remonte el vuelo las más veces posibles...

Así estaba cavilando cuando un niño casi me golpea en su intento por escalar la pequeña barda en la que yo me encontraba sentado, y me di cuenta de que cuando somos niños, enfrentamos los obstáculos que se nos presentan de frente y sin rodeos, sin importar invertir más tiempo o esfuerzo en ellos, pero una vez que tomamos conciencia, le damos siempre la vuelta a las cosas...
Y me pregunté: ¿Hasta qué punto es sano enfrentar las cosas tal y como se nos presentan y hasta qué punto es malo buscar opciones y sacarles la vuelta?

Saludos.


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